Presentes contra la violencia

I. Antecedentes

El Ministerio de Educación convocó a las comunidades educativas de todo el país a participar en la jornada nacional de reflexión “Presentes contra la Violencia”, realizada oficialmente el 21 de agosto de 2025, tras su reprogramación desde la fecha inicial del 30 de julio.

La iniciativa, difundida a través de los canales institucionales del Ministerio de Educación, redes sociales y este sitio web de la jornada, tuvo como propósito generar espacios de diálogo en las comunidades educativas para crear conciencia sobre la necesidad de prevenir y abordar la violencia en las escuelas, promover la convivencia positiva y fomentar el desarrollo de competencias socioemocionales.

De acuerdo con los registros participaron 2.603 establecimientos a lo largo de Chile, información que fue reportada por las Seremías de Educación.

Posterior a la jornada, los establecimientos educativos contestaron una encuesta en línea dispuesta por el Ministerio de Educación. Este instrumento permitió recoger información sobre la implementación de la jornada, los temas abordados, los compromisos asumidos por las comunidades y las percepciones sobre su impacto. Los resultados de esta encuesta fueron sistematizados por Unicef, con el fin de generar evidencia que apoye la toma de decisiones y la planificación de acciones futuras.

II. Encuesta

El Ministerio de Educación diseñó y puso a disposición de las comunidades educativas una encuesta en línea con preguntas cerradas y abiertas, disponible en este sitio web. El periodo de aplicación del instrumento se extendió entre el 30 de julio y el 1 de septiembre de 2025. En total se recibieron 737 respuestas válidas.

Principales resultados de la encuesta

  1. La jornada fue valorada por la comunidad educativa
    • Un 99% de las personas encuestadas estuvo de acuerdo o totalmente de acuerdo con que la jornada les permitió identificar las fortalezas y debilidades de la convivencia en su establecimiento.
    • Un 81,7% de las y los encuestados está totalmente de acuerdo con que la jornada fue un espacio de diálogo valorado por la comunidad educativa.
  2. La jornada cumple con los objetivos que se propuso
    • El 80% de las personas encuestadas consideran que la jornada contribuyó a “sensibilizar sobre el rol que cada persona tiene en construir comunidades educativas de protección y bienestar”.
    • El 78% reportan que la jornada contribuyó a “detenernos a reflexionar acerca de un tema importante para la comunidad educativa”
    • El 75% considera que la jornada contribuyó a “desarrollar compromisos para favorecer una buena convivencia”.
    • El 72% reportó que la jornada permitió “sensibilizar respecto a la violencia en las comunidades educativas”.
    • El análisis cualitativo de las respuestas abiertas, fotos y documentos evidencia que la jornada no solo promovió la reflexión, sino también la acción. Los establecimientos desarrollaron productos y acuerdos que apuntan a fortalecer el diálogo, la expresión emocional, la revisión de protocolos de convivencia, la identificación de espacios seguros y la participación de toda la comunidad educativa.
  3. Necesidades formativas y desafíos institucionales para equipos directivos

    Al consultar a necesidades de formación en los equipos educativos, la mayoría de las personas encuestadas destaca tres áreas prioritarias de formación. Primero, formación en salud mental para la contención de estudiantes. Segundo, resolución colaborativa de conflictos. Tercero, abordaje pedagógico de la convivencia educativa. Se destaca que las áreas prioritarias para las y los líderes educativos están asociadas a medidas formativas y de apoyo directo a las y los estudiantes más que asociadas a necesidades asociadas a generación e implementación de protocolos, reglamentos y planes.

  4. Importancia de la participación de niños, niñas y adolescentes con la convivencia
    • Un 98% de las personas encuestadas estuvo de acuerdo o totalmente de acuerdo con que la jornada permitió que niños, niñas y adolescentes adquirieran compromisos para fortalecer la convivencia y prevenir la violencia escolar.
    • Las percepciones de niñas, niños y adolescentes reafirman la importancia de una convivencia escolar sustentada en la confianza, el respeto, el acompañamiento cotidiano y la participación activa.
    • Se releva positivamente la capacidad de conversar, pedir ayuda y resolver desacuerdos mediante el diálogo, junto con los gestos de colaboración y la inclusión de todos en las actividades escolares.
    • Favorecer que las y los estudiantes tengan oportunidades de expresar su voz e involucrarse en la construcción de acuerdos, iniciativas de curso y proyectos, fortalece su sentido de pertenencia y compromiso con la comunidad educativa.
  5. La voz de los y las estudiantes

    Se consultó de manera abierta a las personas encuestadas la siguiente pregunta: “De lo expresado por niños, niñas y estudiantes, ¿cuáles son las fortalezas y debilidades de la convivencia en su comunidad educativa?”. Las principales fortalezas fueron:

    • Relaciones afectivas y clima de confianza: valoran la cercanía, apoyo y cuidado recibido de parte de docentes y asistentes. La escuela se percibe como un espacio protector, familiar y afectivo.
    • Ambiente seguro y espacios protegidos: identifican salas, patios y dependencias como lugares seguros, cuando hay adultos presentes y protocolos claros de resguardo.
    • Diálogo y resolución pacífica de conflictos: reconocen el valor de conversar, pedir ayuda y resolver desacuerdos mediante el diálogo y la mediación.
    • Respeto, empatía y cooperación entre pares: se destacan la solidaridad, el compañerismo, la inclusión y el respeto mutuo como prácticas cotidianas.
    • Participación y sentido de pertenencia: los estudiantes sienten que su voz es escuchada, participan en decisiones y se reconocen como parte activa de su comunidad.
    • Normas claras y cultura de buen trato: existen reglamentos conocidos, protocolos de convivencia, talleres y acciones preventivas sostenidas en el tiempo.

    Por su parte, las principales debilidades señaladas fueron:

    • Falta de regulación emocional y empatía: se mencionan dificultades entre estudiantes para manejar la frustración, resolver conflictos y comprender al otro.
    • Conflictos entre pares y microviolencias: se señalan burlas, apodos, exclusiones y juegos bruscos como formas naturalizadas de agresión.
    • Limitada participación familiar y apoyo externo: falta de involucramiento de las familias y escasez de duplas psicosociales o profesionales para acompañar procesos de convivencia.
    • Espacios inseguros o con escasa supervisión: algunos patios, canchas o baños son percibidos como riesgosos o con poca presencia adulta.
    • Influencias externas y factores contextuales: redes sociales, violencia en el hogar o condiciones de vulnerabilidad afectan la convivencia escolar.